Brackets vs. alineadores invisibles: ventajas y diferencias

Brackets metálicos junto a un alineador transparente sobre fondo blanco

Cada cierto tiempo llega a mi consulta alguien que ya empezó —y a veces ya pagó— el tratamiento equivocado. El caso más común: le vendieron alineadores transparentes para una boca que necesitaba brackets. A los seis meses los dientes casi no se habían movido y tocó empezar de nuevo.

Por eso, antes de elegir entre brackets y alineadores, vale la pena entender qué hace bien cada uno y, sobre todo, para qué caso sirve.

¿Qué son los brackets y los alineadores invisibles?

Los brackets son piezas de metal o cerámica que se pegan a cada diente y se unen con un alambre. Con ajustes periódicos, mueven los dientes poco a poco hasta su posición correcta. Es el método más conocido y lleva décadas perfeccionándose.

Los alineadores invisibles son férulas transparentes hechas a tu medida. Te las cambias cada una o dos semanas y van corrigiendo la posición de los dientes de a poco. Su atractivo es que casi no se notan, por eso son tan populares entre adultos y adolescentes.

Ventajas de los brackets

Los brackets dan un control muy preciso sobre los movimientos difíciles. Funcionan bien cuando los dientes están muy desalineados o muy apiñados, o cuando hay un problema en el hueso o la mandíbula que necesita fuerzas firmes y sostenidas. (Maloclusión es el término para cuando los dientes de arriba y abajo no encajan como deberían.)

Como están fijos en el diente, trabajan las 24 horas sin depender de que te acuerdes de ponértelos. Suelen costar menos que los alineadores, así que están al alcance de más gente. Y los brackets de cerámica o zafiro se notan mucho menos que los metálicos, con la misma eficacia.

Ventajas de los alineadores invisibles

Lo más evidente es la estética: al ser transparentes y removibles, casi nadie nota que estás en tratamiento. Eso pesa mucho para quien tiene vida social activa o reuniones de trabajo seguido.

También facilitan la higiene. Te los quitas para comer y para cepillarte como siempre, así que mantener la boca limpia durante el tratamiento es más sencillo. Y las visitas son más cortas, porque el cambio de alineador lo haces tú en casa, sin ajustes de alambre en el consultorio.

La otra cara: dependen de tu disciplina. Hay que usarlos unas 22 horas al día. Si no te los pones, no mueven nada.

¿Cuándo conviene brackets y cuándo alineadores?

Los brackets suelen ser la opción cuando hay:

Los alineadores funcionan bien en casos más sencillos: apiñamientos leves o moderados, espacios pequeños entre dientes y correcciones de mordida leve.

Una advertencia importante: "leve", "moderado" y "severo" son categorías clínicas, no algo que se vea en el espejo. Solo las radiografías y los modelos ubican tu caso en uno de esos grupos. El mismo apiñamiento que a ti te parece "poquito" a veces necesita brackets.

¿Cómo se elige entre brackets y alineadores?

Lo primero que reviso es si hay un componente esquelético —un problema en el hueso o en cómo cierran los maxilares—, antes de hablar de cuál prefieres. Si lo hay, los alineadores no lo van a resolver por más disciplinado que seas, y conviene saberlo antes de gastar en el sistema equivocado. Es el paso que un dentista general a veces salta; para mí es el primero.

Elegir mal tiene un costo concreto. Si escoges alineadores por el precio o por la estética para un caso que necesitaba brackets, lo más probable es que al año los dientes sigan casi igual, o que aparezca un problema de mordida nuevo. Perdiste el tiempo, perdiste lo que pagaste, y al final igual necesitas brackets. Por eso la decisión sale del diagnóstico, no de la preferencia.

El primer paso

A veces la valoración termina con una buena sorpresa: no necesitas ni brackets ni alineadores. Un retenedor o un movimiento pequeño bastan, y te lo digo en el momento. Me llegan pacientes con planes completos ya aprobados en otro lado que no eran lo que su caso pedía; revisarlo antes de empezar cuesta una cita y ahorra meses.

Si estás pensando en ortodoncia en Quito, agenda una valoración. Reviso radiografías y modelos, te digo qué necesita tu caso —y qué no— y de ahí sale cuál de los dos sistemas tiene sentido para ti.

Dr. Eddy Gualotuña — ATM y Ortodoncia, SOI